Criogenética
No es la primera vez, ni será la última, en la que hable de determinismo, educación y genética. Por otra parte las tres palabras pesan tanto que juntas no significan nada, pura lucubración.No sabría dónde posicionarme en relaciones sociales: a fuerza de salir conozco mucha gente. Pero no estoy seguro de que se me den bien. Si me relajo, la mitad de las veces, puedo ser un tío encantador y con recursos. Las otras, no me veo a la altura, me retraigo, aburro y aburro a los demás; esa es mi idea. Pero curiosamente, al igual de que nunca sabes qué día estás guapo (y no es un estado interior: hay días tristones y físicamente desastrados en los que sales triunfante) tampoco es evidente cuando tienes donaire. Por ejemplo me encanta que Brenda me considere achuchable, desde el primer día, en el que yo estaba flotando de sueño y huraño. Me ocurre con más gente, de la que me comentan que les he parecido un tío majo en ratos en los que me he visto fatal.
Hay algo, que no sé si se nace con o se hace, que se llama aplomo y que en el reparto estelar (suponiendo la primera posibilidad) me dejaron de los últimos. Es una de las pocas cosas que envidio en la gente: nunca estoy seguro de lo que hago, socialmente, y es todo un problema. Me fascina cuando alguien conoce a otro por primera vez y a los dos minutos están pegando la hebra como lo más normal del mundo. Yo suelo comentar lo típico y, acabado esto, me quedo callado, oteando posibles tormentas (por decir algo) Me gustaría ser más frívolo, inteligente y ocurrente y tener una frase rauda siempre, improvisar con gracia (cuando me ha ocurrido es muy reconfortante). Probablemente estemos todos igual de perdidos pero unos lo disimulan mejor. Etc. [Si hablamos de aplomo mis conocidos pensarían, casi seguro, en una persona que a veces lee esto y a la que no quitarían la sonrisa ni vientos ni granizos, así le va.]
Y el resto, yo hablo por mi, también tenemos encantos. Es verdad que la conciencia de los mismos resta puntos (no hay nada peor que alguien que se cree estupendo) pero el absoluto descontrol y estar en la inopia de las propias posibilidades es triste, sobre todo para los que andamos perdidos (o eso pensamos)
Amorosamente soy un párvulo: no aprendo y me fastidia, a estas alturas. Alguno dirá que todos estamos igual (como en la vida, etc) pero es un recurso estilístico, un eufemismo. Yo hablo de estadísticas: cantidad de novios, de polvos, de ligues ocasionales y/o más duraderos. Si sumo me pego un tiro (no vale responder que es mejor cantidad que calidad, que en esto último voy también de cráneo) Y ya no sé si es mi culpa (no hago todo lo que podría hacer) o del destino y la genética (no valgo para eso).
[Al final me ha quedado todo muy autocompasivo y no era mi intención; hoy no es un día ni triste, ni alegre. Nublado en Madrid y limpio, después de unas cuantas lluvias]




