juancorre

12.12.07

Pasillos

No pudo ser. Me entero ayer de que mi padre murió horas antes o después de Fred Chichin. O sea que viajó, suponiendo un cielo o un infierno, muy bien acompañado y no podrá resistirse al charme del francés genial (él, que era más de toros y pelota vasca)

Después de angustiosas y terribles horas de enfermedad y noticias sin esperanza por parte de los médicos (que no quiero recordar: sólo fueron tres semanas, el pobre) nos queda la tristeza, en mi madre más profunda y desolada. Los demás, mis hermanas y yo, seguimos con nuestras vidas de ajetreo y encuentros. Mi madre se despierta sola y le da tantas vueltas al asunto que, creo, resumen en la frase que dijo al levantarnos hace unos días, colofón de sus meditaciones y pesadillas: “Qué cosas…”, su impotencia y sobriedad castellana.

Leo a Kapuściński, por primera vez, un libro de sus viajes por la antigua URSS. Encantado con su visión de la vida y de la gente y con la forma en que las describe. Quiero ser como él y tener sus ojos polacos. Sus exposiciones son sobrias, pero líricas y poderosas, siempre humanas, siempre asequibles, amenas. En la que transcribo, se hace la descripción del frío intenso por parte de Tania, de casi diez años, a la que el autor conoce casualmente en las calles de Yakutsk, Siberia. Líneas antes se lee un diálogo entre ambos, deslumbrado aquel por la viveza e inteligencia de la niña. Y yo por la lectura del libro al completo.

[La imagen de los pasillos de a continuación supongo literal, no literaria. De ahí parte de su fuerza y fascinación. Es lo que le replicaTania cuando él se queja del frío del momento]

“Al gran frío, me explica, se lo reconoce por una niebla clara y luminosa que queda suspendida en el aire. Cuando la persona la atraviesa, en la niebla se forma un pasillo. El pasillo tiene la forma de la silueta de la persona que pasa. La persona pasa, pero el pasillo permanece, se queda inmóvil en la niebla. Un hombre grande y macizo forma un pasillo grande, y un niño, un pasillo pequeño. Tania forma un pasillo estrecho, porque es delgada, aunque, para su edad, es un pasillo alto, cosa comprensible, pues es la niña más alta de su clase. Gracias a estos pasillos, Tania sabe cada mañana si sus compañeras han salido ya para la escuela: todas conocen el aspecto de los pasillos de sus amigas y vecinas más próximas.

Cuando ve un pasillo ancho y bajo, de líneas claras y definidas, es señal de que ya ha pasado por allí Klavdia Matvéievna, la directora de la escuela.

Si por la mañana no se ve ningún pasillo que por su medida corresponda a la estatura de un alumno de primaria, eso significa que el frío es tan intenso que se han suspendido las clases y los niños se quedan en casa.

A veces se ve un pasillo que es muy desigual y que de pronto se corta en seco. Eso significa, Tania baja la voz, que ha pasado por allí un borracho, ha tropezado y se ha caído. Cuando el frío aprieta, muchos borrachos mueren por congelación. Entonces un pasillo así parece un callejón sin salida.”

2 Comments:

At 4:50 PM, Blogger MBI said...

Una madre sabia, Juan.
Y un hijo inteligente.
"Cosas" que le hincan los dientes a la vida y se resuelven siempre en la mirada y el tiempo.
La mirada se vuelve más profunda y el tiempo lo hace soportable.
“Entre el vacío y el suceso puro,
El porvenir, aquí, sólo es pereza
Ebria de esencia al fin, la vida es vasta"
Paul Valery
Un abrazo.

 
At 8:26 PM, Blogger MBI said...

¿Dónde fuistes Juan?

 

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